Amuletos procedentes de la India/Tíbet/Nepal

¿Qué es un amuleto?

Un amuleto es un objeto que protege a su portador de la mala suerte, de los malos espíritus o de influencias extrañas como el mal de ojo. Los amuletos suelen ser objetos físicos, generalmente en forma de colgante o brazalete, pero un texto escrito e incluso una frase dicha en voz alta, por ej. vade retro, satana, hace las veces de amuleto.

Un amuleto también puede ser cualquier objeto con un significado especial para quien lo porta, por ejemplo, algo que le ha regalado alguien que tiene buenos deseos hacia esta persona o algo que portaba alguien a quien se tenía en gran estima.

Un amuleto tiene poder por sí mismo y no es necesario activarlo a través de una tercera persona (chamán), como en el caso de los talismanes. El poder de un amuleto no está relacionado con el coste del mismo, ni con el material de que esté hecho. Así, un amuleto realizado en madera puede ser tan efectivo como otro realizado en marfil. El poder de un amuleto reside en la fe que le tenemos, no en su valor material.

La ciencia moderna explica la utilidad de los amuletos por la confianza que infunden a quien los porta. Está demostrado que una buena dosis de optimismo es la base del éxito, por eso los amuletos han dejado de ser algo a perseguir para convertirse en una terapia para aquellos que necesitan un poco de ayuda para alcanzar sus metas en la vida.

amuletos

El origen de los amuletos

El origen de los amuletos parece estar en el Neolítico, cuando los cazadores recogían piedras con formas peculiares y las llevaban consigo para que les trajeran buena suerte.

Los primeros amuletos en formato de joya se remontan al egipto de los faraones. Estos amuletos no sólo traían buena suerte y protegían a su portador, sino que también le identificaban tras la muerte y servían para que los dioses le guiaran hacia el lugar que le correspondía en el más allá.

Los griegos y romanos tenían mucha fe en los amuletos. Cada dios estaba asociado con una piedra preciosa, de la que se fabricaban colgantes o figuritas que transmitían los poderes del dios correspondiente. También se colgaban al cuello pequeñas cajitas donde guardaban textos sagrados, en la creencia de que, si la mantenían junto al corazón, el cuerpo absorbería el contenido.

Los primeros cristianos portaban un amuleto en forma de pez bajo la ropa buscando la protección divina. El amuleto tenía esta forma porque la palabra pez en griego (“ichthys”) coincide con el acrónimo para Jesús Cristo, Hijo de Dios y Salvador (Ἰησοῦς Χριστός, Θεοῦ Υἱός, Σωτήρ). El amuleto también les servía para identificarse entre ellos y para tener acceso a las ceremonias religiosas, que por aquel entonces se celebraban en la clandestinidad. En la misma época, los judíos portaban como amuleto un colgante de oro que contenía fragmentos de la Torá. Posteriormente, los árabes hacen algo parecido, pero con fragmentos del corán.

En la edad media, los caballeros portaban amuletos que, junto con encantamientos y conjuros, les protegían en la batalla.

En el siglo XIX, los amuletos, además de ser objetos mágicos, pasan a tener un propósito estético, de ahí que los diseños fueran cada vez más elaborados. La reina Victoria, por ejemplo, tenía una gran fe en los amuletos y los llevaba como si fueran valiosas joyas, como puedes observar en esta imagen.

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